La internación del gobernador Osvaldo Jaldo volvió a poner en primer plano un tema que, aunque es poco frecuente, forma parte de la historia política de Tucumán. Y son los problemas de salud de quienes ocupan la máxima responsabilidad institucional de la provincia.
La exigencia del cargo, el nivel de exposición pública y el estrés permanente suelen ser señalados por especialistas como factores que pueden incidir en el estado de salud de los gobernantes. El archivo de LA GACETA registra varios antecedentes de mandatarios tucumanos que debieron ser internados o sometidos a intervenciones médicas mientras ejercían la Gobernación.
Mansilla llevó tranquilidad tras la operación de Jaldo: “La Provincia sigue funcionando con normalidad institucional”Uno de los casos más recordados ocurrió el 4 de marzo de 1995, cuando Ramón Bautista "Palito" Ortega fue internado de urgencia tras sufrir un fuerte dolor en el pecho. La situación generó preocupación debido a que el entonces gobernador era relativamente joven. Permaneció internado en el Sanatorio Modelo y recibió el alta al día siguiente, luego de que los estudios descartaran mayores complicaciones. En las imágenes de aquella cobertura se lo observaba acompañado por el entonces ministro Carlos Alfredo Dato.
Otro antecedente corresponde a Antonio Domingo Bussi. En 1999 fue intervenido quirúrgicamente en el Hospital Alemán, de Buenos Aires, para tratar un adenoma de próstata, una afección benigna frecuente en hombres mayores de 50 años. Tras la operación permaneció 24 horas en observación y los médicos estimaron una recuperación de alrededor de dos semanas.
Años más tarde, en febrero de 2010, José Alperovich también atravesó un delicado episodio de salud que tuvo amplia repercusión pública. El entonces gobernador fue internado y operado de urgencia en el Hospital Italiano de Buenos Aires luego de sufrir una lesión provocada, según la información oficial difundida en ese momento, por una caída mientras practicaba ciclismo.
La intervención quirúrgica se realizó por un corte en la uretra y obligó al mandatario a permanecer varios días internado. Las fotografías de aquellos días, en las que se lo veía visiblemente dolorido y acompañado por su hijo Gabriel Alperovich, recorrieron los principales medios del país.
Como consecuencia de su recuperación, Alperovich no pudo encabezar la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura y fue reemplazado por el entonces vicegobernador Juan Manzur, quien asumió esa representación institucional.
Ahora, con la recuperación de Osvaldo Jaldo tras la angioplastia con colocación de un stent realizada en el Hospital Italiano de Buenos Aires, el archivo periodístico vuelve a mostrar que, más allá de las diferencias políticas y los distintos momentos históricos, varios gobernadores tucumanos debieron afrontar problemas de salud durante el ejercicio de sus funciones.